Las palabras son cortas cuanto se trata de describir lo que se presenció en la final all around de la gimnasia artística varonil, donde vimos una de las finales más reñidas de la historia, un auténtico duelo entre dos gigantes que aspiraban a la más grande de las glorias deportivas: el oro olímpico.

En una intensa y cardiaca contienda Kohei Uchimura se levantó nuevamente con el título olímpico, para re confirmar que es el más grande gimnasta de la historia y que pasará mucho tiempo para que alguien logre igualar lo que este súper hombre ha sido capaz de alcanzar.

Tras los resultados del clasificatorio, la competencia comenzaba con los principales contrincantes en el mismo grupo, lo que hacía al momento aún más emocionante y la batalla más inquietante para los rivales, pues podrían visualizar a la perfección los aciertos y errores del otro, una ventaja pero también una inexplicable presión.

La primera rotación comenzaba con fuerza, Uchimura, Verniaiev y Kato regalaban dos impresionantes rutinas de manos libres, mientras que Max Withlock hacía lo propio en su aparato más fuerte: caballo con arzones. Manrique, por su parte, buscaba dejar atrás la mala historia de los clasificatorios y repetir la osadía del pasado Campeonato del Mundo, cuando se coronara como el segundo mejor gimnasta del mundo.

La rotación terminaba con Withlock a la cabeza, seguido de Uchimura y Ryohei Kato, la diferencia entre los primeros diez puestos era apenas de 1 punto. En la tabla media quedaban Brooks, Jossimar Calvo y Marcel Nguyen.

 

Max Withlock

 

Manrique comenzaba la segunda rotación en salto, después de su actuación en anillos, estaba decidido a dejar el cuarto sitio para ubicarse desde temprano en la competencia entre los primeros contendientes, sabía que tenía con que hacerlo, el cubano ejecutó un potente salto en el que le fue imposible controlar el aterrizaje, razón por la que cayera y con ello se difuminaran sus posibilidades, pues aunque aún podía volver al juego, tenía que esperar a que el resto de los competidores tuvieran problemas importantes, y en una final en la que literalmente cualquiera podía lograr el podio, los errores parecían una apuesta improbable.

David Belyavskiy mientras tanto regalaba una buena ejecución en arzones con la que conseguía 15 puntos a su acumulado, en el mismo aparato Oleg obtenía 15.333 y Uchimura conseguía un pobre 14.900, pero que era suficiente para mantenerlo en la primera posición tras dos aparatos. Ryohei Kato igualaba la puntuación de su compatriota pero se mantenía apenas por debajo de los tres primeros sitios.

Marcel por su parte sacaba provecho a su imponente ejercicio de paralelas y Max Withlock ejecutaba una conservadora rutina de anillos, que si bien no hacía diferencia importante, lo mantenía en los primeros sitios. El estadounidense Christopher Brooks escalaba posiciones luego de un gran salto.

Para la tercera rotación, la tabla de posiciones se alteraba nuevamente, con Oleg obteniendo un quince más a su sumatoria, cifra que que le ayudara a posicionarse primero el resto de la competencia, Max Withlock lo seguía de cerca tras su actuación en salto. Relegado quedaba Uchimura en el tercer puesto con su actuación más castigada de la tarde: anillos.

Quien brillaba con luz propia era el colombiano Jossimar calvo y su inigualable rutina de paralelas, precisa en ejecución, conseguía con ella un importante 15.366 que le sirviera para trasladarse momentáneamente hasta el quinto sitio, a poco más de un punto de diferencia de Verniaiev que lideraba la contienda.

 

jossimar-getty

 

Más abajo en la tabla, pero a escasas décimas se encontraba Brooks, Belyavskiy y el suizo Eddy Yusof quien sorprendía con su actuación, seguido de los chinos Lin Chaopan y Deng Shudi, quienes cometieran fallas de las cuales les estaba siendo complicado remontar. Atrás se veía a Andreas Bretschneider que cayera nuevamente en la barra fija durante la ejecución del elemento que quisiera introducir al Código de puntuaciones, el más difícil del mundo en la barra fija, mismo que se queda como asignatura pendiente al próximo Campeonato del Mundo, al fallar en su tercer intento para conseguirlo.

Uchimura comenzaba la cuarta rotación con un muy buen salto, pero Verniaiev no daba tregua y tras su espectacular ejecución tomaba una delantera mucho más notoria con Kohei.

Calvo por su parte, seguía dando muestra de calidad con su rutina de barra fija y en el mismo evento Brooks era consistente para acercarse a los primeros puestos.

Para esta rotación, el gimnasta de Chipre Georgiou Marios luchaba por mantenerse en pie tras la lesión de rodilla que sufriera durante la ejecución de su salto en la segunda ronda, pese a sus pujante esfuerzo su cuerpo ponía resistencia, razón por la cual Marios decidió retirarse de su histórica competencia.

De igual forma lo hacía el cubano Manrique Larduet quien se lastimara durante los entrenamientos previos y se resintiera tras su caída en salto.

La quinta rotación resultaría un momento decisivo para la competencia, pues Oleg Verniaiev competiría en su mejor aparato. El ucraniano consiguió un contundente 16.100 que lo adelantara por casi un punto a Uchimura, quien debía dar una rutina perfecta para reducir la brecha; Pese a su gran actuación, el japonés condonaba importantes décimas al no plantar su aterrizaje de paralelas.

 

oleg verniaiev

 

Lejos del bullicio y del foco de la contienda principal, se encontraban Withlock y Belyavskiy acumulando puntos tras grandes ejecuciones en fija y paralelas respectivamente. Lin Chaopan, por su parte, daba también una espectacular rutina, logrando escalar peldaños importantes y ubicarse en los primeros sitios. Quien parecía no poder regresar a lo alto de la tabla era su compañero de equipo, Shudi, tras los errores de sus primeras rotaciones.

La última de las rotaciones, comenzaba con Oleg a la cabeza. Con una ventaja importante sobre Uchimura llegaba a uno de sus puntos débiles y a una de las grandes fortalezas del Japonés, sin embargo su posición como último participante de la competencia le daba ventaja, pues podría analizar de cerca la actuación de su principal contrincante.

Jossimar Calvo mientras tanto terminaba imponente su última rotación, para regalarle a Colombia un hecho sin precedentes, un grandioso e histórico décimo sitio. ¡Sí! Colombia ahora estaba dentro de las grandes potencias de la gimnasia masculina, peleando con calidad frente a los mejores exponentes de este deporte.

En manos libres, cerraba Withlock con un ejercicio limpio que lo colocaba en lo alto de la tabla, mientras Belyavskiy dejaba todo en barra fija con una rutina a la que “espectacular” le queda corto y a la que sin embargo, los jueces castigaron lo suficiente para ubicarlo detrás del británico, lo que significaría que quedaba fuera del medallero a no ser que Uchimura y Oleg decidieran fallar en su última prueba.

Con Withlock a la espera, la tensión y la atención se centraba en Uchimura. Sí, barra fija podía ayudarlo a subir a lo alto del podio, pero también podría terminar con sus posibilidades, pues en este evento Uchimura no conoce medios términos, o realiza una obra de arte, o lo echa todo a la borda.

Con el nerviosismo visible, el Rey Kohei subió a la barra, mientras a la distancia, aislado del resto del grupo lo veía Oleg. Uchimura no desperdició tiempo y pronto comenzó a mostrar la belleza y precisión de sus movimientos, sabía que no podía perder una sola décima y debía forzosamente ser perfecto, y así fue, el seis veces Campeón del Mundo hizo de su última ejecución un verdadero espectáculo, con una salida plantada obligaba a Verniaiev igualar su actuación.

 

Kohei Uchimura

 

Ante un público excitado por lo que estaba presenciando, Verniaiev comenzó su ejercicio. Sabedor de que estaba obligado a darlo todo, aceptó el reto impuesto por Uchimura y apostó por una rutina conservadora, cuya ejecución resultara un tanto más viable a la perfección, un riesgo sin duda,que sólo alguien como él podía tomar.

Su decisión parecía ser la acertada, la rutina había transcurrido con pequeños errores, pero nada de gravedad ante la ventaja previa con la que había llegado a este aparato, pero sabía que no podía errar más y aunque el desmonte fue grandioso, la precisión le jugó en contra, obligándolo a dar un paso para equilibrar, un pequeño paso que podría cambiar el rumbo de su historia.

Gimnastas, entrenadores, público y jueces esperaban la última de las notas de esta batalla, la que consagraría una vez más a Uchimura como el mejor del mundo o la que diera a Verniaiev la posibilidad de escribir su nombre en el libro de los campeones de este deporte. En la pantalla, de pronto aparecía un 14.800, una cifra que lo dejaba a una sola décima del título olímpico.

La audiencia se partía en dos, pues no podía evitar estallar del regocijo ante la victoria de Uchimura, pero tampoco podía no lamentar la situación por la que atravesaba Verniaiev después de haber dado la competencia de su vida.

La tensión, disminuía, cuando una vez oficializado el resultado, Uchimura se trasladaba al lado de la Arena donde Oleg se encontraba, para felicitarle por la inmensa batalla que había brindado. Oleg y Kohei cerraban la tarde, con una de las imágenes más emocionantes que probablemente veamos en estos Juegos: el abrazo entre la victoria y la resignación.

 

Kohei Uchimura y Oleg Verniaiev abrazo rio 2016

 

Oleg terminaba en la raya, con una plata que seguramente le generaba emociones encontradas, una plata que por un lado dolía pero por el otro también enorgullecía, una plata que indicaba que peleó hasta la última salida contra el gimnasta más grande de la historia, una plata que representaba el comienzo de una era, pues Uchimura había cerrado con gloria la suya y Oleg comenzaría con orgullo la propia.

 

Por: Andreea Balcázar con colaboración de Nancy Tiscareño