Tiempo de lectura: 14 minutos

Termina el Campeonato Europeo Cluj 2017 con una larga e intensa jornada de finales, en las que las emociones estuvieron presentes en todo momento y en las que pudimos ver nuevamente la bandera de Rumania en un podio, así como a la gimnasia rusa llevarse por fin un oro en uno de los eventos en los que más decadencia ha pasado en los últimos años, mientras que también presenciamos el trabajo concretado en resultados de una nación como Suiza y la siempre interesante gimnasia de figuras como Oleg Verniaiev, David Belyavskiy y Marcel Nguyen en la rama masculina.

Final de viga

La final de viga en Cluj no sólo fue interesante por sus resultados y competidoras sino por su orden de partida, que en esta ocasión contenía no a ocho sino a nueve gimnastas, algo rarísimo en este deporte, luego de que tras la lesión de ayer en la final de asimétricas, Becky Downie renunciara a este evento y entraran en seguida la(s) reservas: Claudia Fragapane y Zsofia Kovacs quienes tuvieron la misma nota de dificultad y ejecución en los clasificatorios.

La competición comenzó con la alemana Tabea Alt, que días antes había tenido que dejar la final all around debido a problemas de salud y que ahora se concentraba en la oportunidad de convertirse en medallista europea. Alt, inicio su ejercicio con una caída temprana tras ejecutar su serie acrobática, luego de haber logrado controlar un desequilibrio en su entrada al aparato. Alt no pudo reponerse de la caída e inmediatamente perdió una de sus conexiones en la serie de saltos y a tener un gran desequilibrio en su  front aerialmismo que lucho por mantener pero que la retrasó importantes segundos en el temporizador, que comenzó a sonar aún cuando le restaban cuatro ejercicios por ejecutar antes de preparar la salida, de esta forma Alt concluyó su ejercicio con un doble carpado que terminó de rotar prácticamente en el piso y con más de 10 segundos extras en el reloj.

Tras la desastrosa actuación de Alt, llegó el turno de la Campeona Olímpica Sanne Wevers quien decidió comenzar su ejercicio con una entrada de redondilla flic flac sin conexiones, mismas que le han valido críticas, por tardar mucho tiempo en ejecutarlas, pese a esta cambio, Wevers tuvo un gran desequilibrio a penas en su segundo elemento, un salto wolf con giro completo que no pudo conectar a su Kochetkova, situación que continuó el resto del ejercicio logrando conectar sólo dos del resto de sus conexiones para bajar su nota de dificultad por casi medio punto. Wevers terminó su ejercicio en sobre tiempo con un Steingruber un tanto carpado que le valió un total 13.341 con una rutina muy por debajo de su nivel.

Iordache, primera en los clasificatorios, entró al área de competencia segura y dispuesta a repetir la historia de días atrás, la rumana comenzó muy sólida y consistente con su ejercicio, incluso pasó sin dificultad la serie acrobática que tantos problemas le ha dado en el pasado. Los únicos desequilibrios visibles de Larisa, mismos que controló y disimuló adecuadamente, se dieron durante la ejecución de su doble en pasé y su front aerial que no pudo conectar y que decidió entonces no realizar el salto split a flic flac, lo que le restó dos décimas a su dificultad, pero que pese a ello seguía siendo un excelente ejercicio, digno de lo alto del podio.

Lamentablemente la situación cambió cuando Iordache terminó su rutina con un triple giro al que le faltó rotación, razón por la que tuviera que dar un enorme paso atrás en busca del equilibrio equilibrio y que la llevara fuera de la colchoneta, lo que la llevó a perder el oro y la dejó con posibilidades de quedar fuera del podio. Pese a ello, hay que resaltar la importancia de este Campeonato y de sus resultados para la gimnasta rumana, pues si bien tenía amplias posibilidades de resultar triunfante, Larisa tiene poco tiempo entrenando y ha pasado más de un año desde su última competencia internacional, sin tomar en cuenta el sin número de lesiones a las que se ha enfrentado desde el 2015. Larisa quizá no se va con el oro, pero se va grande y demostrando que aún tiene mucho que dar.

A pesar de no tener tiempo para entrenar para esta final, la británica Fragapane, entraba entonces con la confianza de dar una buena actuación y por qué no, con suerte, colarse a los primeros sitios en este evento, pero la consistencia duró poco, pues perdió la viga en su línea acrobática y cayó del aparato, no conforme con ello, continúo su ejercicio con un imponente standing full arabian para terminar con una salida de doble giro, ligeramente desviada con pequeño salto en el aterrizaje.

Fragapane era seguida por su compañera de equipo Elli Downie, quien ya se había colgado el oro en el all around, la plata en salto, el bronce en asimétricas y estaba lista para buscar dos medallas más en el último día del Campeonato Europeo. Downie realizó un ejercicio muy similar, en cuanto a ejecución se refiere, al presentado en el clasificatorio, con pequeños desequilibrios pero  sólido para conseguir una nota final de 13.433, que hasta ese memento parecía le sería suficiente para conseguir su cuarta presea.

 

Era el turno de Eythora Thorsdottir, quien quedó a deber en la competición general y que este día competía dos finales más, en las que buscaría redimirse y en la que la viga parecía la más viable para hacerlo. Thorsdottir realizó un ejercicio prácticamente impecable, lleno de elegancia, gran fluidez y desequilibrios poco visibles para el espectador, en el que su error más evidente fue la forma un poco descontrolada de su salida de triple giro, nada grave para tan maravilloso ejercicio, parecía que por fin estaba creyendo de lo que es capaz y que estaba a la altura de las mejores gimnastas del mundo, pues lo estaba demostrando con creces, dando la rutina de viga más limpia de ejecución no sólo de la final sino del all around y los clasificatorios.

Tras la increíble actuación de Thorsdottir, Catalina Ponor buscaría hacer lo propio, sacando provecho a su capacidad, tenacidad y por qué no decirlo, a los errores del resto de las competidoras. Ponor inició su rutina con una redondilla flic perfecta, la mejor que ha tenido desde que incorporó este elemento a su ejercicio de viga. No sólo se veía confiada, sino que parecía una roca en sus aterrizajes, recordándonos porque fue y hoy es nuevamente “la reina de la viga”. Catalina salió ante su público a dar el alma, no como en Londres, no como en Río, ahora sí era ella y eso no sólo hay que reconocerlo sino aplaudirlo. Catalina hizo un ejercicio prácticamente impecable, de principio hasta… hasta que llegó su doble carpado con un aterrizaje corto pero que pudo controlar con un paso largo para conseguir un grandísimo 14.566, con el que seguramente se colgaría el oro. Cata había dado su mejor rutina en años, sí, en años.

La competición la terminaron Marine Boyer, quien se quedara con el cuarto sitio de la especialidad en Rio y Zsofia Kovacs, dos de las gimnastas jóvenes con mayores potenciales de este ciclo y pertenecientes a naciones emergentes de este deporte.

Boyer posee una líneas muy bellas y una buena dificultad que en esta ocasión no pudo concretar para llevar a Francia al podio, luego de cayera en su primera línea acrobática.En este Campeonato Europeo, debo decir que no sólo afectaron los factores “nerviosismo” y “experiencia” sino el público, que muy al estilo Rio, intimidaba con aplausos, y con constantes ruidos alardeaba ante los errores de las gimnastas que no eran de casa, lo que sin duda pudo influir en la actuación de las competidoras.

Por su parte Kovacs, quien al igual que Ellie Downie había competido en todas las finales hasta ese momento, dio una actuación limpia en general, con una pérdida de conexión y un cansancio visible. Pese a ello, Kovacs cumplió con su inesperado cometido: hacer bien su trabajo en esta final ¡Sí! también pese al ruidoso público.

Resultados Finales

1. Catalina Ponor, 14.566
2. Eythora Thorsdottir, 14.066
3. Larisa Iordache, 13.966
4. Ellie Downie, 13.433
5. Sanne Wevers, 13.341
6. Zsofia Kovacs, 13.133
7. Marine Boyer, 12.966
8. Claudia Fragapane, 12.533
9. Tabea Alt, 10.966

Final manos libres 

Ya sin rumanas por competir, una parte importante de la audiencia, que había presenciado las finales anteriores decidió dejar el recinto, una lástima para ellos que no se dieron la oportunidad de apreciar el bello y variado repertorio de rutinas que estaban por ocurrir, pero situación que en lo personal agradezco pues como gimnasta se prefiere mil veces un ciento de butacas vacías que de gritos irrespetuosos.

Fue la italiana Lara Mori quien comenzó la última final femenil con una hermosa y bien coreografiada alta carga de fuerza escénica. Lara tiene un increíble potencial en este evento, al igual que gran parte de su equipo y podrían sin problemas logran un podio en la alta competición, pero debe pelear por los aterrizajes, pues en finales tan cerradas como esta, la diferencia puede estar en un paso y este fue su caso, cuatro líneas de alta dificultad pero cuatro aterrizajes no del todo controlados.

Era el turno de Pauline Schaefer, quien se perdiera la final de viga tras una caída en los clasificatorios, pero quien lograra dar una gran actuación en la final all around luego de sustituir a su compañera de equipo Tabea Alt. Debo decir que no me siento precisamente objetiva al hablar del ejercicio de manos libres de la alemana, pues es el primero en años, que logra conmoverme por la belleza de su música, composición e interpretación. Sí, hay muchos que me agradan y emocionan, pero con este siento una particular conexión.

Recuerdo que cuando la vi debutándolo, mi primer pensamiento fue: “que lástima que un ejercicio como estos no pueda conseguir una final de renombre” y es que su dificultad era menor en ese entonces, pero ahora estaba ahí, logrando la final en un Campeonato Europeo.

Schaefer ejecutó como primera línea un bello doble extendido con un pequeño salto en el aterrizaje, para continuar con una diagonal de resorte a doble giro, terminando con un doble carpado plantado al que le siguió una hermosa serie de saltos y giros que abonaron perfecto a la melancolía de la música, y que espero profundamente pueda incrementar su dificultad para poder verlo también en un Campeonato del Mundo.

Llegaba el momento de la escuela rusa, una semana atrás nadie imaginamos que fuera a conseguir esta final y mucho menos por partida doble. La primera en entrar en acción fue Elena Eremina, quien hace un año se quedara con el octavo sitio en esta misma final pero como juvenil.

Eremina lució un bello ejercicio pero aterrizajes poco precisos, lo que junto a su baja dificultad limitó sus posibilidades en este evento. Coreográficamente hablando, quizá este sea uno de los ejercicios más bellos de la final, pero su juventud aún no le permite interpretar el dramatismo de su música, lo que deja sus hermosos movimientos sin sincronía con sus expresiones, aspecto en el que deberá trabajar rumbo al Campeonato del Mundo, pues se perfila como una interesante especialista en este evento.

Contrario a Eremina, se encontraba Eythora Thorsdottir, la reina de la expresión y siguiente en la final  de este Campeonato Europeo. Thorsdottir ha llegado a revolucionar los ejercicios de suelo. Desde su debut, ha conseguido comunicar con sus rutinas, emociones que pocas gimnastas logran. Eythora no sólo es una gimnasta, es una artista en escena, que no teme explotar sus expresiones faciales ni corporales, incluso cuando rompen con lo que estamos acostumbrados a ver en este deporte.

La holandesa inició su ejecución con un triple giro en perfecta forma directo a mortal al frente agrupado de poca altura, mismo que para controlarlo la llevó a salir del área de competencia. Su ejercicio continuaba con un doble agrupado de buena altura y su dificilísima línea de giros para terminar con una diagonal de dos giro y medio con aterrizaje plantado, que al ejecutarlo inmediatamente dibujo una sonrisa en su rostro, demostrando una vez más que no se necesita únicamente de acrobáticos para dotar a una rutina de importante dificultad.

Era el momento siguiente rusa en la lista: Angelina Melnikova, quien tuviera un extraordinario debut el año pasado pero que entrara en un bache del que no había podido salir desde los Juegos Olímpicos de Río. Melnikova sabía que no tenía nada que perder y todo por demostrar y lo hizo de forma extraordinaria, al grado que podría apostar que ella misma se asombró con su actuación. Melnikova realizó cuatro líneas de gran dificultad, todas prácticamente plantadas, pero entre las que destacaron  su doble extendido y su doble carpado con grandes aterrizajes. En esta ocasión, Melnikova no sólo ejecutó sin problemas, sino que demostró carácter y fuerza, en un performance digno de su talento y con el que consiguió una nota de 14.100, con una grandísima ejecución de 8.700 que la colocó como líder de la competición.

En su doceava rutina del Europeo, llegó Ellie Downie para mejorar su actuación de los clasificatorios. El cansancio no pareció haber hecho estragos en la británica que presentó tres líneas sólidas, con pequeños ajustes en el aterrizaje de su doble con doble y su conexión de giro y medio a double arabian. Downie finalizó con un doble carpado plantado que le aseguró su cuarta y última medalla en Cluj, presea la consagraría como la gimnasta más galardonada de la contienda. 

La penúltima en competir fue su compañera de equipo Claudia Fragapane, favorita al podio por su alto grado de dificultad. Fragapane inició imponente su ejercicio al ejecutar un Chusovitina de gran altura y aterrizaje plantado que complementó con una coreografía particularmente bien montada y un estilo diferente, que parece compenetrarse con ella cada vez mejor. Para su segunda línea Fragapane perdió el control al ejecutar un double arabian con exceso de potencia que le llevó a salir del área y perder importantes décimas. Pese a ello, logró continuar sólida con sus últimas dos líneas acrobáticas para conseguir un 13.533 que le arrebataba una vez más la posibilidad de una medalla.

Para finalizar la competición, Kim Bui dio muestra de lo que trabajo duro, perseverancia y consistencia significan. Bui de 28 años, ha tenido un año inmejorable y el Campeonato Europeo cerró con broche de oro su imparable regreso a la gimnasia, luego de conseguir tres finales en Cluj. Bui es dueña de una de las rutinas que más he disfrutado ver en esta edición, con una peculiar elección de música y un estilo diferente, del cual disfruta y transmite. Si bien Bui no tiene la ejecución más limpia de la competencia es de aplaudirse su capacidad de colocarse como una de las mejores gimnastas de Europa no sólo en sus especialidades si no en la competición general. La alemana cerró la tarde con 13.566 que la colocaron en el cuarto sitio por segunda ocasión en este Campeonato.

Resultados Finales

1. Angelina Melnikova, 14.100
2. Ellie Downie, 14.066
3. Eythora Thorsdottir, 13.700
4. Kim Bui, 13.566
5. Lara Mori, 13.566
6. Pauline Schaefer, 13.533
7. Claudia Fragapane, 13.533
8. Elena Eremina, 13.466

Fotografías: UEG/Sportgym.ru/ Larisa Iordache Facebook