Tiempo de lectura: 9 minutosLa última de las competencias de la gimnasia artística femenil en Río. Un aire de alegría y nostalgia invadía el ambiente, las mejores especialistas en suelo cerrarían con broche de oro los magníficos ocho días de contiendas de estos Juegos. Cuatro años esperando por eso momento y ahora todo llegaba a su fin, mas no sin antes ser testigos de la gracia, la potencia y la fuerza conjugada en las últimas ocho rutinas de esta final.

Todas las gimnastas en la Arena sabían que había un sólo puesto por disputar, el oro y la plata habían sido otorgados desde la clasificación, cuando las estadounidenses Simone Biles y Aly Raisman dieran muestra del poderío de su gimnasia con las dos rutinas más difíciles de la competencia, por lo que la lucha por el bronce sería cercana entre el resto de las competidoras y quizá la más reñida desde la instauración del nuevo sistema de puntuación.

Mai Murakami

Mai Murakami comenzaba con su peculiar estilo: belleza, fortaleza y simpatía. La gimnasta japonesa abría con un doble con doble sólido, seguido de un doble giro con doble extendido y cuatro giros en pasé agregaban dificultad y elegancia a su ejercicio para seguir con su segunda línea acrobática: dos giros y medio conectados a uno y medio más. Murakami contra restaba lo poderoso de su rutina con una coreografía que encajaba a la perfección con su personalidad: dinámica y femenina. Hasta el momento todo parecía ir viento en popa, sus mayores deducciones provenían de sus aterrizajes no al cien por ciento controlados y de algunos desequilibrios en su saltos, Murakami cerraba su participación olímpica con un doble carpado que le otorgaba una nota final de 14.533, una nota inferior a la de los clasificatorios y por ende fuera de las posibilidades al podio.

Wang Yan

 

Wang Yan era la siguiente en turno, la gimnasta china había llegado a Río con menores posibilidades a las del resto de sus talentosas compañeras y ahora cerraba su experiencia en Río como la más exitosa de su escuadra al haber conseguido la mayor cantidad de finales.

Wang sabía que tenía que ser impecable para aspirar al bronce, por lo que comenzaba su rutina con un doble con doble perfectamente plantado, seguido de una espectacular segunda línea acrobática de 1.5 giros conectados a tres giros más directos mortal al frente. Yan daba muestra de su elegancia con su dramática coreografía que combinaba a la perfección con el poder de sus líneas. La gimnasta de 16 continuaba con dos giros y medio a medio giro más  y cerraba con un doble carpado. No había duda alguna de que Yan lo había dejado todo en la competencia y aunque quizá no le sería suficiente para el podio no podía no sentirse orgullosa de su gran actuación.

Mientras el 14.666 de Yan aparecía en la Arena, la italiana y veterana Erika Fasana se disponía a dar la mejor de sus rutinas. Italia había sorprendido al mundo con la belleza de sus números durante los clasificatorios y ahora podríamos disfrutarlo al doble en esta final.

 

Erika Fasana

 

Erika iniciaba con un doble con doble con aterrizaje plantado, seguido de un hermoso doble extendido con un ajuste pequeño en el aterrizaje. La gran selección de su música hacía aún más lucidora la hermosa coreografía que acompañaba con un giro Memmel conectado a un giro ilusión ilusión, una combinación de gran dificultad pero que ejecutaba sin problemas, seguido de un Switch ring a switch split con medio giro y un salto Ferrari para terminar con un doble carpado con un ajuste en el aterrizaje, una gran rutina para la italiana que probablemente cerraba su carrera con el gran privilegio de estar en una final olímpica.

 

Amy Tinkler

 

Tras las dramáticas actuaciones coreográficas de las primeras concursantes, Amy Tinkler al ritmo de pretty woman derrochaba alegría en el podio, razón por la que inmediatamente el publico se entregaba a su performance, Tinkler abría con un doble con doble extendido, seguido de un doble con doble, ambos acrobáticos un tanto cortos en el aterrizaje, pero errores menores comparados con el espectáculo que estaba dando, Amy se veía segura, tranquila y transmitía su energía al público que no dejaba de animarla hasta el final de su rutina, misma que cerraba con un doble carpado plantado y que la ponía en lo alto de la tabla justo a la mitad de la contienda.

 

biles simone

 

La siguiente en pasar era Biles, quien sólo necesitaba aterrizar todos sus acrobáticos para asegurarse el oro y para lo que por su puesto no tuvo inconveniente. La, hasta ese momento, tres veces Campeona Olímpica daba muestra de su poderío al realizar como primera diagonal un doble con doble extendido, seguido de su movimiento insignia un “Biles” conectado a un salto sissone, al ritmo de la música de la película de “Rio” continuaba con un doble con doble perfectamente plantado y cerraba con múltiple cuya ponencia le daba algunos problemas en el aterrizaje. Biles estaba haciendo historia y la Arena se desbordaba ante ello al ser testigo de espectacularidad de esta gimnasta.

 

Giulia Steingruber

 

Mientras tanto, Giulia Steingruber daba muestras de nerviosismo, la actual campeona europea debía ser perfecta para acercarse a los 15 puntos y así conservar la esperanza de ser parte del podio olímpico. Steingruber iniciaba con un descontrol en su serie de saltos, misma que controlara pero que le hiciera perder la concentración sobre su primera línea acrobática: un doble con doble muy corto en su aterrizaje que la llevaba a perder el control y caer. Giulia se había crecido ante la caída y plantaba un hermoso doble extendido durante su segunda diagonal, sin embargo para la tercera no tendría la misma suerte pues cayó nuevamente tras ejecutar su múltiple, la suiza parecía lesionada, por un momento daba indicios de que no podría continuar, pero no fue así, pese a que la  la medalla se había ido, Giulia terminaba su ejercicio como la gran figura que es.

 

Aly Raisman

Con un 11.800 para Steingruber, Aly Raisman comenzaba la ejecución de su rutina. La actual campeona olímpica podría perfectamente defender su título frente al resto de las competidoras, pues todas estaban lejos de sus más bajas notas, pero no podía hacerlo frente a Biles, por lo que su competencia ahora sería por plata, misma que estaba asegurada de no cometer errores, y así fue Raisman plantaba todas y cada una de sus líneas con maestría. Hace ocho meses Aly estaba muy por debajo del nivel del resto de sus compañeras de equipo y hoy se iba a casa con un oro y dos platas, convirtiéndose en la segunda gimnasta más condecorada de su país.

La competencia la cerraba Vanessa Ferrari, quien tenía una cuenta pendiente, luego de que hace cuatro años se le negara el bronce en esta final, tras su empate con Mustafina. La gimnasta italiana había obtenido su primer medalla mundial en este aparato 10 años atrás y aún era capaz de pelear de cerca contra las más jóvenes por una medalla.

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Antes de Rio, Ferrari había anunciado que estos serían sus últimos Juegos Olímpicos, razón por la cual esta final tenía un valor especial, de conquistar el bronce podría cerrar sin remordimientos una carrera llena de éxitos. Era posible pues se había clasificado tercera a la final, lo único que restaba era hacer su trabajo con solidez, tal y como lo hace cada vez que se presenta en el podio.

Ferrari comenzaba con un hermoso doble con doble con pequeños ajustes en el aterrizaje, seguía con un bellísimo doble extendido planteado. Por fin la coreografía y musicalización le hacían justicia a la belleza y elegancia de Vanessa. Ferrari ejecutaba su tercera diagonal sin problemas y continuaba con una gran serie de saltos: switch split a split con giro conectado a sissone, inmediatamente su salto epónimo a split con un giro y medio, todo parecía indicar que Ferrari por fin tendría su merecido podio olímpico, sin embargo su última diagonal con el más sencillo de sus acrobáticos le hizo dar dos pasos atrás, para mantener el equilibrio y no caer. Ferrari había abierto la puerta y ahora todo dependía de las jueces.

Vanessa sabía que podía quedarse cerca una vez más, razón por la que inmediatamente al final de su rutina buscara refugió en su entrenador y compañera de equipo. Mientras su mentor la abrazaba en la espera de la nota, Erika sujetaba su mano. En una escena altamente emotiva, Vanessa levantaba la mirada al tablero e inmediatamente rompía en llanto, nuevamente se quedaba en la línea, nuevamente experimentaba el inigualable dolor de ser cuarto, la amarga e hiriente sensación de estar tan cerca y tan lejos de la gloria.

Mientras que Biles conocía una vez más la gloria, Raisman se consagraba como una de las gimnastas más exitosas en los Juegos y Amy Tinkler hacía historia al convertirse en la segunda gimnasta británica en conseguir el podio, otras más se iban con los sueños rotos y los corazones desgarrados ante las posibilidades de lo que pudo haber sido y no se concretó.

Vanessa Ferrari and Giulia Steingruber

Por: Andreea Balcázar