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Cuando nos enteramos sobre la muerte de Jaime, entramos en conmoción. Quienes formamos parte de este equipo, simplemente no podíamos creer la noticia. Fueron tres horas las que nos cuestionamos si publicaríamos algo al respecto. Era un rumor aún, eso queríamos creer, no teníamos ninguna información certera.

Dos, fueron las notas que nos confirmaron la terrible situación. Los medios tradicionales están acostumbrados ya a reportar este tipo de información, para nosotros era la primera vez.  Para ellos se trataba de dos muertos más, para nosotros no. Jaime era un compañero, un amigo, un hermano, un hijo y un deportista destacado, un hombre que después de años de trabajo duro y disciplina estaba conquistando sus metas profesionales, era un soñador y un guerrero incansable.
Como medio de comunicación  es nuestra obligación levantar la voz, es nuestro deber hablar de la indignación, rabia y enorme tristeza que este hecho nos causa. Quisiéramos decir que lo que le sucedió a Jaime es un hecho aislado en nuestro México, pero no lo es. Esto sucede todos los días, a toda hora, en cualquier lugar y en cualquier contexto social y económico.
La violencia aumenta, aunque nuestros políticos digan lo contrario en los escenarios internacionales, la violencia nos está carcomiendo y se está llevando lo mejor de nuestra sociedad. México está siendo asesinado. Sí, todo lo bueno de nosotros nos está siendo arrebatado, se están llevando a nuestros estudiantes, a nuestros deportistas, a nuestros activistas y periodistas,  a nuestros hombres que trabajan día a día por un futuro mejor, se están llevando a nuestros padres, hermanos y amigos y si no hacemos algo al respecto faltará poco tiempo para que se lleven a alguno de nosotros o incluso a ti.
¿Qué clase de humanidad somos si nos creemos capaces de arrebatar sueños? ¿Quién nos creemos para permanecer en silencio ante la injusticia? ¿Quiénes somos nosotros que ignoramos la realidad que nos aqueja? ¿Quiénes somos para no levantar la voz?
Jaime portó con orgullo y responsabilidad los colores nacionales, en sus propias palabras decía que siempre los defendería con pasión y hoy nos toca a nosotros actuar con esa misma garra y entrega.
Como comunidad gimnástica, siempre hemos demostrado nuestra unión, sin importar los colores, las banderas, las fronteras, siempre nos hemos levantado con el mismo estandarte, el amor a nuestro deporte y esta ocasión no debe ser la excepción.
Gritemos por Jaime y por todos los inocentes que nos han sido arrebatados. Que sepa el mundo entero lo que pasa en México. A nuestros lectores tanto de México como de otros países  les pedimos que sientan nuestro dolor e impotencia para que puedan replicar nuestra voz, ayúdennos a exigir ¡Justicia para Jaime!
No dejemos que la realidad nos rebase, como decía Jaime, que:
Ningún músculo nos pare, sólo el corazón.
#JusticiaparaJaime 
Fotografía: Shots 4 sports Gimnasia