Tiempo de lectura: 4 minutosEl Presidente de la Federación de Gimnasia de Rumania, Alin Petrache, ha anunciado que Catalina Ponor se convertirá en la primera gimnasta de la historia de Rumania en portar la bandera del país durante una Ceremonia Inaugural en Juegos Olímpicos.

Fue la misma Federación quien propuso a Ponor ante el Comité Olímpico Nacional, organismo que falló a a su favor y dejó en el camino al también gimnasta Marian Dragulescu, el tirador Alin Moldoveanu,  la tenista Simona Halep y la jugadora de balonmano Cristina Neagu, estas últimas las grandes favoritas debido a los logros internacionales que han obtenido en este Ciclo Olímpico.

El Comité decidió que fuera Catalina la abanderada de Rumania. Es una gran gimnasta y la atleta con más medallas olímpicas de esta delegación.

Esta noticia ha causado revuelo en las redes y en los medios de comunicación, pues con este anuncio se deja claro que será Catalina quien participe en Río como la única representante de Rumania, situación que horas más tarde confirmara la Federación con un escueto comunicado vía Facebook, en el que aclarara que debido a los tiempos que el Comité Olímpico exige, no podían esperar a los resultados de los amistosos que tenían pactados, el primero de ellos frente a Francia este próximo fin de semana.

Razón por la cual, y con base en los resultados del pasado Campeonato Nacional, la Federación se inclinó por Ponor pero deja la puerta abierta a Iordache, quien también viajará a Río, como alternante y competirá en caso de que Catalina no pudiera hacerlo. A nuestro juicio, llevar a Iordache a Río, es un premio de consolación a la gimnasta que ha cargado con el peso de su nación durante todo el Ciclo Olímpico o incluso una falta más de valentía de la Federación para tomar su decisión y esperar hasta el último momento para definir sus listas.

Ante esto, debemos decir que es injusto lo que la Federación ha hecho en los últimos meses, desatando una “guerra” entre las gimnastas del equipo, no solo entre Ponor y Iordache sino con el resto de sus compañeras, lo que claramente ha ocasionado una fragmentación innecesaria de una escuadra que prácticamente se encuentra entre las cenizas.

Si bien, la batalla “Catalina o Iordache” es mediática y noticiosa,  lo único que ha ocasionado es aumentar la presión sobre ambas gimnastas, forzándolas a estar en un estado físico óptimo en tiempo récord y desgastándolas mental y emocionalmente, reflejo de ello fue la hospitalización de ambas en la semana del Campeonato Nacional.

¿Era realmente necesario exponer a amabas a este desgaste? ¿Era indispensable ver a Larisa dolerse tras sus ejercicios y en condiciones no deseables con el fin de complacer a la Federación? ¿ Era primordial que Catalina compitiera después de no haber probado alimento en más de 48 horas y exponerla así a un accidente? Si bien es cierto, que tanto Larisa como Catalina son adultas y toman sus propias decisiones, han arriesgado su bienestar a causa de la incompetencia de una Federación que no ha sabido mantener ni respaldar su programa.

Larisa y Catalina son las víctimas de un sistema corrupto que dio prioridad a los egos de sus representantes políticos sobre sus gimnastas. Fans de la gimnasia, entendamos que esto no es una guerra personal entre ellas, entendamos que no son ni Catalina ni Larisa las que se pusieron voluntariamente en esta situación, ellas simplemente han tenido que cargar con la responsabilidad de las malas desiciones de su Federación y es nuestro deber apoyar a ambas independientemente de la decisión.

Ninguna de las dos merece estar en el ojo del huracán, Catalina es tres veces Campeona Olímpica y dio la cara por Rumania junto con Izbasa en Londres por un equipo prácticamente novato, así como Larisa y Diana Bulimar lo han hecho este Ciclo Olímpico. Ponor e Iordache, merecen respeto y soporte para lidiar con esta estrenaste última etapa del proceso. Cualquiera que sea la decisión debemos respetarla y evitar mensajes de desaliento para una u otra gimnasta, si es que no cumple con nuestro deseo personal, pues sea Ponor o Iordache, cualquiera será una digna representante de una Federación que no ha sabido respaldarlas.

Por: Andreea Balcázar
Fotografía:
Carmen Manda