Tras su participación en los Juegos Olímpicos de Río, la gimnasta guatemalteca, Ana Sofía Gómez, no fue recibida como se espera una nación lo haga con los atletas que le han representado en la máxima justa deportiva, por lo contrario las críticas hacia su actuación estuvieron a la orden del día.

Neófitos en nuestro deporte, fans de cada cuatro años, comentaristas e incluso deportistas debatían sobre la actuación de la gimnasta que desde hace siete años ha puesto el nombre de Guatemala en la gimnasia internacional, quien ha mostrado al mundo que este deporte en Latinoamérica no se reduce a México, Brasil y Venezuela.

Efectivamente, los resultados de Ana Sofi, como los de muchas otras gimnastas de renombre no fueron los que se deseaban, pero no porque su actuación haya sido poco digna, sino porque en la gimnasia no basta con el desempeño de las atletas; los resultados no dependen únicamente de dar o no una buena rutina, de caer o no de un aparato, sino que son producto del incontable talento que existe, la interminable suma de reglas que rigen nuestro deporte, la apreciación de quienes lo evalúan y porque no decirlo, también de un golpe de suerte.

 

 

Pese a las duras críticas, Ana Sofía se mostró optimista y manifestó su interés por continuar su carrera un ciclo olímpico más y así preparase para los que hubieran podido ser sus terceros Juegos Olímpicos, algo poco común en la gimnasia, sin embargo los sueños de pronto se difuminaron y el camino pareció cambiar de rumbo, pues hace unos días y para sorpresa de todos, comenzaron a circular los rumores de un inminente retiro.

La noticia corrió como pólvora en los medios guatemaltecos, quienes no tardaron en asegurar que no había marcha atrás en esta postura, pese a ello ninguno de los involucrados se manifestó al respecto hasta el día de ayer, cuando el Comité Olímpico Guatemalteco anunció una conferencia de prensa en la que la gimnasta de 21 años explicaría su situación y su futuro.

En la rueda de prensa realizada esta mañana de 20 de enero, la Campeona Panamericana y una de las máximas figuras de la gimnasia latinoamericana, con la voz entrecortada expresó:

” Hace 14 años comencé por un camino, que se convirtió en mi sueño. Han sido años de trabajo duro, de ilusiones y de grandes satisfacciones, gracias a Dios no han faltado ocasiones para poner el nombre de Guatemala en alto, que es donde debe estar, sin embargo después de importantes logros deportivos he decidido retirarme de la gimnasia artística de alto rendimiento (…) quiero comunicarlo a todos los guatemaltecos que siempre me han brindado su apoyo incondicional (…) Doy gracias a Dios por el talento que me regaló para practicar este deporte y representar con amor y entusiasmo a mi Guatemala, estoy segura que sin él hubiera construido sobre arena y los triunfos se hubieran convertido en vanagloria. Igualmente quiero agradecer profundamente a mi familia, el hogar es el lugar al que se vuelve, y durante estos 14 años siempre tuve la certeza que era mi familia el lugar donde encontraría el apoyo para afrontar los nuevos retos y en este momento crucial para mí se han convertido en mi principal refugio.

Esta decisión, particularmente difícil, ha sido muy reflexionada y ha requerido de mí mucha madurez y valor, pues la gimnasia es mi vida, pero entiendo que todo ciclo tiene un inicio y un final. Considero que debo centrar mi proyecto de vida en cultivar nuevos caminos, que un futuro cercana podrían ser el semillero para nuevas generaciones de campeonas en la gimnasia artística (…) Uno de mis principales objetivos es seguir inspirando, quizá lejos de las competiciones pero muy cerca del corazón del deporte, pues mi carrera se enfocará siempre en devolver a Guatemala un poco de lo que me dio.

Sueño con ser entrenadora y sembrar en cada uno de los atletas esa pasión por trabajar duro, ponerse metas altas, comprometerse con uno mismo y con toda Guatemala. Es esa imagen de atleta disciplinada y amante de su país, la imagen que quiero que quede impresa en la mente y corazón de cada uno de ustedes, estoy segura que todos aquellos que vieron mi camino respetarán mi nombre y promoverán la forma en que perseguí mi sueño como un modelo a seguir.

Agradezco inmensamente a mis entrenadores Adrián y Elena Boboc, pues reconozco todos mis éxitos deportivos son resultados de la preparación que me dieron estos últimos 12 años (…)

 

Tras las palabras de Ana Sofía, siguió el turno de su entrenador Adrian Boboc, quien notablemente consternado y afligido agradeció la dedicación innegable y pasión que la gimnasta puso durante todos los años que caminaron juntos y le deseó que el éxito de su carrera gimnástica sea equiparable al de su nuevo camino.

 

La Campeona Panamericana, dejó claro que no ha sido un proceso fácil, pero que su decisión es personal y que está centrada en su futuro como persona, por lo que cree que este es el momento adecuado para comenzar una nueva etapa de su vida y continuar preparándose de forma profesional, para de esta manera seguir dando al deporte lo mejor de ella, desde otra trinchera.

Me voy satisfecha y feliz, no fue fácil pero valió la pena.

Ana Sofía puso en el mapa no sólo la gimnasia guatemalteca sino la latinoamericana, demostrando que el talento es inminente en esta parte del continente y que nuestras gimnastas pueden estar a la altura de las máximas exponentes internacionales. Gracias por entregar el alma en competencia, tu infancia y adolescencia a los entrenamientos, por las alegrías brindadas a los amantes de este deporte y por hacernos soñar que es posible ver a nuestra gimnasia en lo alto de un podio, no hay duda alguna de que tu lugar será difícil de llenar.