Tiempo de lectura: 3 minutosSi hablamos de leyendas e íconos de la gimnasia, no podemos negar que Korbut es una de ellas. Hoy con 61 años de edad, vive en Arizona, ciudad de naturaleza y tranquilidad, donde puede disfrutar del tiempo y de la vida. Desde 1991 ha vivido en los Estados Unidos, después de que la Unión Soviética se desintegrara. Aquí es donde recuerda y revive los momentos más significativos de su carrera a través de la memoria, sus logros, y fracasos, sus saltos y sus caídas.

A pesar del tiempo, Olga Korbut permanece fuerte y flexible, pareciera que fue ayer cuando ganó tres medallas de oro y una de plata a los 17 años con su inolvidable actuación en Múnich 1972 o cuando cuatro años después ganara otro oro y plata en Montreal. El mundo en aquel entonces se sorprendía de su talento y desempeño, la gente la adoraba, le aplaudía y se asombraba de la belleza de sus movimientos y de lo grandioso de sus participaciones.

Tras el retiro de las competencias, la vida de la gimnasta siguió, se convirtió en embajadora del deporte y oradora motivacional e incluso realizó obras benéficas a través de su fundación: Olga Korbut, recaudando de fondos para apoyar a las víctimas del accidente nuclear de Chernobyl de 1986.

 

Pero no todo ha sido un eterno triunfo, pues en su vida personal ha tenido que sortear difíciles pruebas, de las que de alguna u otra manera ha salido de pie.

Tras la gloria olímpica, le siguieron años de decadencia, en los que se enfrentó al pronto olvido de la audiencia por el surgimiento de la estrella de Montreal 76: Nadia Comaneci, a la caída de un régimen que la llevó a abandonar su país para crear una nueva vida en otro continente, así como un escándalo en el que se involucraron los duros regímenes de la gimnasia soviética y acusaciones de índole sexual. Años más tarde, incluso se le acusó de robo y falsificación de dinero, y aunque nada se comprobó, se mantuvo por un tiempo en el ojo de la prensa internacional deportiva. Aunado a esto, Korbut tuvo que lidiar con problemas de salud relacionados con la tiroides, y a una deslucida etapa como entrenadora, que no le ayudó a materializar el sueño de poseer su propio gimnasio.

A pesar de ello, su legado ha permanecido intacto en la memoria de los seguidores de este deporte y en la historia olímpica, sin embargo parece ser que desea heredarlo materialmente pues recientemente anunció que subastará sus 5 medallas olímpicas y uno de sus leotardos más emblemáticos, objetos que se encuentran expuestos en el sitio web Deportes Platinum Heritage Auctions, esto con el objetivo, según sus palabras, de crear un enlace con sus fans y las nuevas generaciones de gimnastas, pues les permitiría ser parte de la historia que han construido juntos.

De esta manera Korbut compartiría con todo el mundo la trayectoria que marcó la historia de la gimnasia para siempre, una manera de trascender y formar parte de su propia historia. Sin duda alguna, un legado difícil de olvidar.
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Foto: The independent


Por: Sayra Martínez
Con información de: sltrib.com y The New York Times

Fotografías: Getty Images/The Independent