No todas las campeonas viven a la luz del reflector, no todas las gimnastas olímpicas logran ser portada de populares medios de comunicación, hay quienes trabajan en silencio, persiguen sus sueños sin protagonismos, viven a la sombra de grandes personalidades pero aún así brillan con luz propia.

Kyla Ross, es ejemplo de ello. Campeona Olímpica con su equipo en Londres 2012, Ross fue parte de una de las escuadras más populares de los últimos tiempos, no sólo por su innegable talento, ni por validar el poderío de Estados Unidos en la gimnasia mundial, sino porque todas sus integrantes eran figuras mediáticas, oro puro para el marketing. Aparecer en los principales programas de televisión, ser embajadoras de marcas prestigiosas, incursionar en reality shows, en el mundo de la música, el modelaje y la pantalla chica, parecía pan comido para las gimnastas que durante años se dedicaron a entrenar largas jornadas, para todas… menos para una.

Kyla Ross compartía filas con las máximas ídolos de Estados Unidos, las nuevas sweet heart americanas, pero no parecía compartir el mismo gusto por los reflectores ni la fama. Pese haber sido contundente en sus ejecuciones y un arma segura para abonar puntos en competencia, la gimnasta de ascendencia asiática había quedado relegada tras el triunfo en los Juegos Olímpicos de Londres.

Con Gabby Douglas haciendo historia al obtener el mayor título al que una gimnasta puede aspirar, el fracaso de Jordyn Wieber para refrendar su condición como la mejor gimnasta del mundo, la mediática caída y descontento de Mckayla Maroney y la polémica posición de Raisman al vencer a Rumania en dos finales, dejaban poco espacio en los medios para hablar sobre una gimnasta, que al igual que el resto, había dado la gloria olímpica a su país, pero que a diferencia de ellas no poseía su personalidad extrovertida.

Firce Five Londres 2012

Pese a ello, Ross siguió el camino y decidió volver a los entrenamientos poco después de los Juegos Olímpicos. Mientras sus compañeras gozaban de la fama y sufrían de los acosos cibernéticos, ella volvía a trabajar con la mira en Rio, quizá su historia cuatro años pudiera ser aún mejor  y es que no era para menos, Kyla poseía las capacidades para seguir triunfando.

El 2013 parecía ser el año en que Ross se consagraría como figura gimnástica en su país, y lo fue a medias. Kyla había sido seleccionada para competir en una de las Copas del Mundo más prestigiosas: American Cup, sin embargo una lesión la dejaba fuera y cedía así su espacio a dos de las grandes promesas de aquel país: Katelyn Ohashi y Simone Biles, quienes habían brillado resplandecientemente como juveniles y que se esperaba hicieran lo propio en el equipo principal.

Tras la lesión, Kyla volvió en acción durante el Classic USA, una de las competiciones nacionales más importantes y donde se colgó el oro de la competición general. Pocos tiempo después, la historia cambiaria, pues para el Campeonato Nacional sería relegada a la plata en el all around, una nueva figura había surgido en el deporte y estaba destinada a ser la protagonista del ciclo olímpico.

Tras los resultados del Nacional Kyla fue llamada al equipo que representaría a su país en el Campeonato del Mundo 2013, aquel donde las más importantes gimnastas se dan cita año con año y en el que se vería a quienes estaban dispuestas a posicionarse como favoritas a los siguientes Juegos Olímpicos.

Poseedora de una gimnasia conservadora y garantía de calidad, Kyla no tuvo inconvenientes para convertirse en la segunda gimnasta más exitosa de ese Campeonato. Por detrás de Biles, Ross se convertía en Sub Campeona del Mundo en la competición all around, asimétricas y viga de equilibrio, compartiendo podio con figuras como Huang Huidan y Aliya Mustafina. Además de ello, era premiada con el Longines a la elegancia, reconocimiento otorgado a la gimnasta con mayor carisma, encanto, elegancia y espíritu deportivo.

Kyla Ross 2014

Para el 2014, Ross era llamada nuevamente a la Copa Americana, sin embargo una lesión en la espalda la obligaba a dejar su lugar otra vez ,y con ello la oportunidad de acaparar la atención internacional, a su ya compañera de equipo y estrella en ascendencia: Simone Biles, quien se quedara con el título de la prestigiosa competición y se proclamaría como la nueva estrella de la gimnasia estadounidense.

Un mes después Kyla viajaría a Italia para sumar más oros a su carrera en el Trofeo Jesolo, haciendo lo mismo en el Campeonato del Pacífico donde se coronaría como Campeona de viga y se llevaría la plata en el all around, asimétricas y manos libres, consolidándose como una de las gimnastas más completas y equilibradas de su equipo. Meses después, se colgaría nuevamente la plata en el all around nacional, sin embargo el talento y la alta dificultad de las nuevas gimnastas ponía en aprietos su seguridad en competencia, ocasionando una caída notoria en la consistencia que la caracterizaba.

Pese a ello, su calidad gimnástica seguía imponiéndose y Marta Karoly le daba la oportunidad de redimirse en el que sería su segundo Campeonato del Mundo, donde conseguiría su segunda medalla all around mundial consecutiva, al quedarse con el bronce; Ross compartía nuevamente podio con su compañera Simone Biles y con la rumana Larissa Iordache, dejando fuera a dos de las grandes favoritas: Yao Jinnan y Aliya Mustafina.

larisabee

A pesar de ser una de las mejores gimnastas del mundo, Ross sentía de cerca la presión de la nueva generación de su país y del regreso a las competencias de sus compañeras de equipo en Londres: Gabby Douglas y Aly Raisman. Kyla sabía que para seguir siendo parte del equipo más competitivo de este deporte, debía apostar no sólo por su gimnasia limpia sino por aumentar su dificultad, por lo que para el Campeonato Nacional del 2015 optó por incrementar sus notas y debutar ejercicios, sin embargo no tuvo éxito y tras dos noches desastrosas terminó en el sitio 10 de la competición general.

No obstante a su mala actuación, fue considerada para el selectivo donde se elegiría al equipo que representativo para el Campeonato del Mundo de Glasgow, el más importante del ciclo pues representaba la clasificación a los Juegos Olímpicos de Río, sin embargo Ross decidió renunciar a la posibilidad y tomar un descanso previo al último año del Ciclo Olímpico.

Sorpresivamente, Ross anunció su retiro de la gimnasia de élite meses después, asegurando que esta decisión había sido un proceso largo y doloroso pero necesario pues su etapa como gimnasta de élite había llegado a su fin y necesitaba concentrar sus esfuerzos para dar el salto a la gimnasia universitaria, manifestando también que su amor y agradecimiento hacia este deporte permanecería para siempre.

Tras el anuncio, las mayores exponente de la gimnasia internacional se manifestaron deseándole el mejor de los éxitos en su siguiente etapa y externado el placer de haber competido junto a ella, demostrando así que ser o no protagonista de portadas tiene nada que ver con la trascendencia de lo que se hace.

Ross no fue la gran figura mediática pero fue la protagonista de su propia historia, misma que inspiró no sólo a nuevas generaciones de gimnastas sino a sus propias rivales-compañeras de competencia, pues no son necesarios los reflectores, ni los contratos con las grandes marcas para brillar con luz propia y es que hay gimnastas que están destinadas una carrera silenciosa, pero no por ello menos grandiosa.

Kyla Ross. Es una de las gimnastas más exitosas del ciclo 2013-2016. Fue Campeona Olímpica en Londres 2012 y cinco veces medallista mundial, consagrándose como una de las gimnastas más consistentes del cuatrienio. Ganadora del premio a la elegancia en 2013, fue miembro del equipo estadounidense durante siete años. En 2015, Ross firmó con una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos: UCLA y comenzará su carrera como gimnasta universitaria en la temporada 2017.

Por: Andreea Balcázar
Fotografías: WANG JIANHUA/Getty Images/Cristy Ann Linder